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Nayeli Toribio

Un ejemplo de innovación y amor por la artesanía es el que nos da Nayeli Toribio, una joven artesana especializada en telar de cintura que ha tenido que acostumbrarse a la ajetreada rutina de vivir entre semana en su natal San Juan Cotzocón y los fines de semana en la Ciudad de Oaxaca para poder elaborar sus piezas y cuidar a su hermano menor que estudia en la ciudad.

Entre semana su madrina cuida a su hermano mientras ella elabora y reúne piezas con su familia para venderlas el fin de semana en la ciudad pero, además, ella se ha encargado de innovar en las piezas que elaboran; "a veces el FONART nos da cursos y yo los aprovecho al máximo, porque siempre es bueno aprender cosas nuevas, pero otras veces saco provecho del internet y me pongo a ver lo que está de moda y si pienso que puedo elaborar algo similar con mi telar pues entonces pongo manos a la obra para ingeniármelas y sacar piezas nuevas". 

Nayeli considera que la innovación es la única forma de mantener las tradiciones artesanales vivas, pues si a la gente le llama la atención una pieza y la usa con orgullo entonces las personas que saben tejer le enseñarán a sus hijos al saber que pueden vivir de este arte. Así fue como aprendió ella, observando a su madre desde muy niña y, aunque al inicio las piezas no le salían, fue aprendiendo poco a poco, desde los pasos más sencillos hasta los más complejos, sabiendo que las piezas finales serían hermosas si las hacía con dedicación.

Nayeli y su familia llegan a trabajar jornadas de más de 12 horas, moviéndose sólo para comer o para escapar del sol que se mueve lentamente y las obliga a cambiar de posición al tejer. Aunado a eso, ya ha sufrido problemas de salud por la posición en la que elabora el telar, sin embargo, ella sabe que no se puede dar el lujo de descansar y perder los ingresos que obtiene, por lo que trata de hacer algunas pausas durante su jornada para evitar lastimar más su espalda.

"La vida de vender artesanías no es fácil" comenta Nayeli, "hay gente que quiere regatear y otras que se quieren apropiar de nuestro trabajo y que a veces nos quieren engañar para que firmemos papeles en donde les damos todos los derechos de la pieza, yo he aprendido poco a poco a defenderme y ahora no me dejo, si yo hice el producto entonces no tienen por qué decir que es suya, yo con mucho gusto les trabajo cosas que me piden, pero no se vale que se lleven todo el crédito, también nuestro trabajo vale, es nuestra herencia"

Alma Emiliano y Nayeli Toribio