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El inicio de la aventura

Me gustaría decir que Apapashop fue una de esas ideas que surgen de repente con una claridad casi irreal y que yo, siendo una persona temeraria y "aventada" me lancé a la aventura de emprender el proyecto sin dudarlo.

Pero no fue así.

Apapashop surgió en mi mente como mil proyectos diferentes, quitando y poniendo ideas, rediseñando su forma y ajustando detalles. Durante tres años en la carrera y otro de maestría Apapashop surgió en mi mente sin materializarse.

Finalmente llegó el día en el que todo en papel se veía correcto y entonces fue hora de...poner más pretextos para evitar realizar algo que podía hacerme fallar. Y ¿qué mejor pretexto que los artesanos?

¿Cómo me iba a acercar a ellos? ¿Cómo iba a lograr que confiaran en mi? ¿Cómo podía llegar a sus talleres, hablar con ellos y conocer sus historias? Y así me llené de cómos y de inseguridades y postergué el inicio.

Y entonces apareció Doña Lidia.

Sentada en su stand en una feria de artesanías rodeada de hermosos tapetes y con la mirada triste. Sentada y ajena a su entorno, tenía en sus manos una pieza que yo no había visto antes: una vela adornada con flores y listones.

  - Disculpe, ¿qué es eso?

  - Es una vela, de las que se usan en mi pueblo para las pedidas

  - ¿Para las pedidas? ¿cómo es eso?

  - Sí, cuando una pareja se va a casar...

Y así, como quien lleva una eternidad conociéndose me contó sus vivencias, su amor y agradecimiento con el telar, las dificultades de su vida y también sus felicidades. Me contó que nunca había participado en una feria y que llegar a ella no había sido fácil, que con el frío sus pulmones enfermos sufrían mucho y que el telar jamás había desamparado a su familia, ni siquiera en tiempos difíciles 

  - Hago uno o dos tapetes de los fáciles y los vendo, a un precio muy      bajo, pero al menos eso me permite mantener a mi familia unos días,      y así hasta que mejore la situación.

Entonces quedarme callada ya no era una opción. Tenía que verbalizar el proyecto que en mi cabeza podía ayudar a personas como Doña Lidia a obtener una vida digna a partir de las técnicas que tanto aman. Entonces le conté de lo que se trataba y le ofrecí vender algunas de sus piezas en la tienda en línea, sin tener siquiera una garantía que ofrecerle o una forma de respaldar mis palabras, pero me creyó. Confió en mi y me invitó a conocer su taller, a documentar su técnica y a platicar con ella sobre su vida y sus andares.

Y de repente entendí que esos pretextos sólo podían existir en mi mente y que los artesanos están orgullosos de lo que hacen y quieren compartirlo con las personas y que son amables y cariñosos cuando detectan honestidad en las palabras.

Después de Doña Lidia vino Doña Irma quien, con el apoyo de su hija María Isabel también quiso participar gustosa en el proyecto y me permitió visitarla en su casa para hablarme sobre el telar de cintura y cómo lo había tenido que retomar cuando una plaga arruinó todos los cultivos de café que representaban el sustento de la población. Me contó sobre su familia, sus obstáculos y sus ambiciones.

Y fue así como con unas cuantas piezas, dos historias y muchas ganas de aportar, inició Apapashop el 12 de octubre del 2017 y hoy celebro dos años de aprendizajes, trabajo y sobre todo, de vivencias al lado de personas que me motivan a seguir trabajando para buscar una dignificación del trabajo artesanal y de las personas que hay detrás de cada pieza, quienes pasaron de ser mi pretexto a ser mi inspiración más grande.


1 comentario

  • Que orgullo, que buena labor! El trabajo artesanal es lo más puro y bello que hay en este país. Gracias por seguir empujando tu proyecto!

    Irene Sa

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